Visitar segovia

Acueducto de Segovia: Vista panorámica
Acueducto de Segovia: Vista panorámica
Visitar Segovia: Acueducto
Visitar Segovia: Acueducto

Ideas para visitar Segovia

Segovia, ciudad castellana declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, es una ciudad histórica, poblada por los antiguos iberos y otras culturas preromanas, fue conquistada por los romanos en el año 80 a.C., quienes dieron a Segovia uno de sus monumentos más destacados: El Acueducto. Pero en Segovia no tenemos solamente el Acueducto. Deberíamos recorrer toda la ciudad para conocer en detalle todo lo que Segovia nos ofrece.

Podríamos comenzar a visitar Segovia por el Azoguejo, diminutivo de zoco, frente al zoco grande, que era la Plaza Mayor. Centro de reunión, nexo de comunicaciones, calles y carreteras, centro de comercio y contratación, ha sido el centro vital de la ciudad. Es uno de los lugares que ha experimentado mayores transformaciones, como se puede apreciar en los grabados de época.

 

El Acueducto

El Acueducto romano de Segovia, el monumento más emblemático de Segovia, traía agua desde La Acebeda (17 Kms), y atravesando la ciudad llegaba hasta el Alcázar. Su solera -las hipótesis apuntan al siglo I, en la época de los Flavios, y también a la época de Nerva o Trajano- no impide que encabece la clasificación de mejores obras de ingeniería civil en España.

Sus 166 arcos de piedra granítica del Guadarrama están constituidos por sillares unidos sin ningún tipo de argamasa mediante un ingenioso equilibrio de fuerzas. Obra extraordinaria, en la que la utilidad convive con la armonía y la belleza, ha prestado servicio a la ciudad hasta fechas recientes. A través de los siglos, apenas ha sufrido modificaciones; sólo durante el ataque contra Segovia dirigido en 1072 por el musulmán Al-Mamún de Toledo sufrieron deterioro 36 arcos; los daños fueron restaurados en el siglo XV.

Segovia: Detalle del Acueducto
Segovia: Detalle del Acueducto

Desde antiguo, existen dos hornacinas que probablemente protegían a dioses paganos, sustituidas en tiempo de los Reyes Católicos por las imágenes de San Sebastián y de la Virgen. Bajo las hornacinas existió una leyenda en letras de bronce, relativas a la fundación del puente, de la que hoy sólo queda el rastro de la inscripción.La calle principal de la ciudad, por la que subimos hasta la Plaza Mayor -Calle Real- es la de más tránsito y comercio. Partiendo del Azoguejo está dividida en los siguientes tramos: Cervantes, Juan Bravo, Plazuela del Corpus e Isabel la Católica. Arteria principal de la ciudad recoge un interesante conjunto arquitectónico que partiendo de los siglos XV y XVI llega hasta comienzos del siglo XX.

La primera parada es el Mirador de la Canaleja desde el que se contempla la montaña de la Mujer Muerta y el Barrio de San Millán. A pocos metros está La Casa de los Picos. El edificio perteneció a Juan de la Hoz quien le añadió a la fachada los picos para cambiar el carácter de la casa que era conocida como la Casa del Judío o Casa del Verdugo. A su lado se abría la Puerta de San Martín destruida en 1883.

Junto a este edificio, el visitante curioso puede asomarse al patio de columnas renacentistas del Palacio de los Torreagero de los siglos XV-XVI. Su estructura -tres lados porticados y uno sin columnas- es típica de los patios de la ciudad.
Continuando la Calle Real, en la pequeña Plaza del Platero Oquendo, se alza el Palacio del Conde Alpuente, de fines del siglo XV. Además de sus delicadas ventanas de estilo gótico flamígero destaca su esgrafiado. Siguiendo por la callejuela, La Alhóndiga, edificio segoviano del siglo XV que fue almacén de cereales, pósito municipal, que conserva su estructura funcional; reconvertido hoy en Archivo Municipal y Sala de Exposiciones de Segovia.

 

El entorno de la Plaza Medina del Campo

Segovia: Imagen de la Ciudad
Segovia: Imagen de la Ciudad

De vuelta a la Calle Real aparece la deliciosa Plaza de Medina del Campo, conjunto arquitectónico con una configuración en niveles que recuerda a las plazas italianas por sus elegantes edificios. Preside la Iglesia de San Martín. El espléndido templo, un compendio del románico castellano, está definido por un triple atrio de columnas dobles -acogedor lugar de reunión en ciudades frías- tres ábsides, una torre mudéjar y un cimborrio. Especial interés poseen los capiteles labrados y las cuatro estatuas columnas de la fachada. En su interior se puede contemplar un Cristo yacente atribuido a Gregorio Fernández y dos magníficos trípticos hispano flamencos.

Pero hay más detalles especiales en la Plaza de Medina del Campo, habitación de juegos para los segovianos cuando, con el buen tiempo, los bares y restaurantes extienden sus terrazas animados por los conciertos de jazz, música popular o títeres. En la plaza se hallan la Casa Solier y la Casa de Bornos, ambas del siglo XVI precedidas por una fuente con figuras de leones y niños. Junto a ellas aparece el Torreón de Lozoya (s. XIV), altiva torre rectangular de tipo defensivo. Su interior, embellecido por dos patios renacentistas, ha sido reconvertido en centro cultural por la Caja de Ahorros de Segovia.
La Casa del Siglo XV conocida como Casa de Juan Bravo y la Casa de los Mexía Tovar son otros ejemplos de los palacios que configuran esta plaza.
Una estatua de Juan Bravo realizada por el escultor Aniceto Marinas, situada en el primer tramo de la escalinata y dos esfinges neoclásicas de piedra con cabeza y busto de mujer y cuerpo de leonas, conocidas popularmente como Las Sirenas, culminan la plaza.
En la parte alta de la misma, en la Calle José Canalejas, nos encontramos con el Hospital de Nuestra Señora de la Concepción, conocido popularmente en Segovia como “Hospital de viejos”. Este edificio del siglo XVI forma parte del antiguo Palacio de Enrique IV, llamado el Real de San Martín. Este monarca de la casa de los Trastámaras, de gustos orientales y fuertemente atraído por la cultura, propició la construcción de importantes obras de estilo mudéjar.

El complejo palaciego, que ocupaba una manzana completa, quedó dividido entre edificaciones pertenecientes a las familias Mercado, Barros y Porras. Desde abril de 1998 alberga el Museo “Esteban Vicente”, perteneciente a la Diputación Provincial de Segovia, con una colección permanente del pintor segoviano perteneciente a la Escuela de Nueva Cork, y un Centro de Arte Contemporáneo con interesantes exposiciones temporales de interés internacional.

Retomando la principal arteria ciudadana y comercial de la capital, a la derecha está la Cárcel Real o Cárcel Vieja, hoy Biblioteca Pública. Utilizada como prisión hasta 1933, en sus celdas estuvo encarcelado el dramaturgo Lope de Vega en 1577. Su portada está presidida por el escudo de Los Austrias y en el interior existen restos románicos trasladados desde la iglesia de San Medel.
La última parada antes de pisar la Plaza Mayor es la Plazuela del Corpus, dominada por el convento del mismo nombre, antigua Sinagoga Mayor. El edificio, dañado por un incendio en 1899, fue reconstruido a finales del siglo pasado.

 

La Plaza Mayor

No podemos visitar Segovia sin pasar por la Plaza Mayor, el corazón de la ciudad, fruto de la política urbanística del siglo XVII. Denominada Mayor desde 1461, fue el hundimiento (1532) de la iglesia de San Miguel, que estaba situada en la zona central y fue reconstruida en un lateral, la que propició su diseño actual. La Ordenación trazada por Brizuela en 1623, está dominada por la presencia del Ayuntamiento (1610), con fachada de granito, torres con chapiteles de pizarra y reloj con campanas.

En la plaza con soportales y decorada por un kiosco de música se ubica el edificio del Teatro Juan Bravo (1917), punto de encuentro de la vida cultural de la ciudad. Junto a él la Iglesia de San Miguel, de estilo gótico, con elementos románicos del primitivo templo en cuyo atrio se celebró la proclamación de Isabel la Católica como Reina de Castilla en 1474.

Casas construidas en los años 20 y 30 rodean el perímetro de la plaza y la conceden un perfil regular y agradable. Destacan los pináculos del ábside de la Catedral, punto de reunión vespertino de las cigüeñas.

 

La Catedral

Visitar Segovia: Catedral
Visitar Segovia: Catedral

De estilo gótico tardío, comenzó a construirse, con la colaboración desinteresada de los segovianos, en 1525, por la familia Gil de Ontañón, tras quedar destruida la Catedral Vieja -situada en los actuales jardines del Alcázar- durante la Guerra de las Comunidades en 1510.

En su exterior, al oeste la fachada principal, conocida como Puerta del Perdón, junto a la que se extiende el Enlosado, un espacio utilizado para actividades culturales; la Puerta de San Geroteo, primer obispo de Segovia, al sur, y, al norte, la Puerta de San Frutos, construida en honor del patrono de la ciudad a principios del s. XVII. Otro foco de interés es el ábside, que linda con la Judería Vieja, aderezado por contrafuertes y pináculos del gótico florido, de piedra caliza.
La grandiosidad y armonía de dimensiones define el interior. Observación pausada merecen las vidrieras (s. XVI), el Retablo Mayor dedicado a Nta. Sra. de la Paz (s. XIV), la sillería del coro (fines del s. XV) procedente de la Catedral Vieja, los bellos órganos barrocos, la rejería o el trascoro neoclásico que guarda la urna de la reliquia de San Frutos. Se recomienda la visita a las 18 capillas que se encuentran en la girola y en las naves laterales, con importantes pinturas y esculturas.
Un claustro, de la escuela de Juan Guas, precede a las salas del Museo Diocesano, que cuenta con piezas de orfebrería, pintura, escultura, etc… Destaca la colección de tapices de Bruselas del s. XVII que cubre los muros de la Sala Capitular. El Archivo Catedralicio conserva más de 500 incunables, entre ellos el Sinodal de Aguilafuente, primer libro impreso en España.

 

Palacio del Marqués del Arco

Frente a la Catedral, se alza el Palacio del Marqués del Arco (s. XVI) con un precioso patio renacentista. Más adelante aparece el antiguo Corral del Mudo, uno de los últimos vestigios de los corrales de los barrios judíos, que acoge un caserío tradicional de arquitectura de ladrillo con entramado de madera.
Casas nobles con esgrafiados y bonitos patios nos acercan hasta la Plaza de la Merced, con la iglesia románica de San Andrés, rincón típico de la ciudad y espacio verde que invita al descanso.
En el último tramo hasta llegar al Alcázar de Segovia, atravesamos el barrio de Las Canonjías.

 

El Alcázar

Visitar Segovia: El Alcázar
Visitar Segovia: El Alcázar

El perfil del Alcázar aparece como un buque imaginario sobre el tajo en el que confluyen los ríos Eresma y Clamores, festoneado por el escenario de ocres y azules de la llanura y la sierra.

Le anteceden unos cuidados jardines con la estatua de los héroes de la Guerra de la Independencia Daoiz y Velarde, obra del escultor segoviano Aniceto Marinas. A la izquierda la Casa de la Química, construida en la época de la Ilustración y centro de investigación de Louis Proust.
A ambos lados del castillo se nos ofrecen espléndidas vistas del Pinarillo (con el cementerio judío) y la Iglesia de la Vera Cruz y Zamarramala.

Un profundo foso con puente levadizo abre paso a una fortaleza de ubicación privilegiada, posiblemente habitada desde la época celta. El castillo, convertido en Alcázar -residencia real- en el s. XIII, adquirirá su fisonomía gótica en los tiempos de Juan II y Enrique IV. Su restauración ha sido continua tras un grave incendio ocurrido en 1862 y que a punto estuvo de destruirlo definitivamente. Sin embargo, en 1882, reinando Alfonso XII, se inició su reconstrucción, ya nunca abandonada por el Patronato del Alcázar, que ha ido restaurando artesonados, frisos, retablos y muros.

En la silueta del monumento destaca la torrecita de Alfonso X El Sabio, en el ángulo norte, desde la que este monarca estudiaba el firmamento y la torre de Juan II, de 80 metros de altura, con bellos esgrafiados y doce torrecillas adornando su volumen. A través de una empinada y extenuante escalera de caracol, el visitante puede acceder a la parte superior de la torre, desde donde se divisa una bellísima vista de la ciudad, así como los barrios de San Marcos y Zamarramala y la cantera de la que se extrajo parte de la piedra empleada en la construcción de la Catedral.

En el interior, y alrededor del Patio de Armas -marco habitual de conciertos de música de cámara- y del Patio del Reloj se sitúan las estancias. A la izquierda están las salas dedicadas al Colegio de Artillería; a la derecha, el Palacio de los Reyes de Castilla, núcleo principal del edificio. Sobresalen por su belleza la Sala de Ajimeces, con retratos de reyes y armaduras; de la Galera, con vidrieras modernas realizadas por el artista segoviano Carlos Muñoz de Pablos; del Trono -con una llamativa cúpula mudéjar-; de la Chimenea; del Cordón; de las Piñas, con un artesonado formado por 92 piñas doradas; la Cámara Regia; Tocador de la Reina y Capilla, con un lienzo de Bartolomé Carduccio, entre otras estancias.

De todas ellas, destaca la Sala de Reyes con un extraordinario artesonado de hexágonos y rombos dorados y un original friso en el que 52 imágenes policromadas y sedentes representan a los Reyes y Reinas de Asturias, León y Castilla desde Don Pelayo hasta Juana la Loca.

Como no podía ser menos, tenemos una ampia variedad de hoteles en Segovia, de distintas categorías y para todos los gustos. Uno de los más bonitos es el Hotel La Casa Mudéjar, situado en un espectacular edificio del siglo XV, en pleno casco antiguo. El Hotel Corregidor está ubicado igualmente en el casco viejo de la ciudad, apenas a 500 metros del Acueducto y sus habitaciones tienen bonitas vistas a la ciudad de Segovia. El Hotel Palacio San Facundo es un palacio del siglo XVI, restaurado como un monumental hotel. El Palacio se encuentra a tan solo 100 metros de la Plaza Mayor.

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