Islandia significa cosas nuevas y diferentes para ver y hacer, en cualquier época del año. Cada una, con su atractivo, características y encanto, ofrece experiencias distintas. Y no se deje engañar por el nombre Ísland (Tierra del Hielo): Islandia puede ser sorprendentemente calurosa en verano cuando el sol brilla casi las 24 horas del día. Y las temperaturas de enero rondan las 0°C.
Islandia es una isla de 103 km2, con una altitud media de unos 500 m sobre el nivel del mar. Islandia es una tierra joven, aún formándose. Los volcanes, los glaciares, las coladas de lava, los acantilados y las cascadas presentan todos los colores del arco iris, en una confrontación única con los elementos: el viento, la luz, el aire transparente, los espacios inmensos.
Aunque los islandeses se enorgullecen de poder leer sus sagas medievales «en el original», no son unos nostálgicos del pasado. La antigua civilización rural ha dado paso a una exuberante creatividad en los ámbitos de la música, la literatura, el teatro y las artes visuales.
En Islandia existe la posibilidad de realizar ejercicio físico en plena naturaleza. Todos los deportes se encuentran al alcance de la mano y según la capacidad de cada uno. Algunas actividades, como la natación en piscinas de agua geotérmica, forman parte de la vida cotidiana, otras son una manera ideal de olvidarse del estrés de la vida actual, y aún otras le dan la oportunidad de luchar contra los elementos, recuperar el espíritu de equipo y ver cómo sus preocupaciones se esfuman.
El viajero que visita Islandia hoy en día lo hace por las mismas razones que los vikingos que la descubrieron en el s. IX: el amor por la libertad. Tanto si gusta de las vastas e inhabitadas extensiones del paisaje, como de pasear por la ciudad haciendo amigos, se sentirá libre en Islandia. Y hay un sinfín de opciones para viajar si, en lugar de venir en un viaje organizado, decide explorar el país a su aire. Puede circular por toda la Carretera Nacional Circular de 1.340 km o una parte de ella, o bien salir del camino para contemplar los fiordos y penínsulas que salpican todo el paisaje del país.
Se encuentran alojamientos locales que se ajustan a todos los gustos y presupuestos, desde los hoteles de alta calidad en los municipios más grandes, pasando por los 'hoteles de verano' (internados habilitados a tal efecto), que ofrecen camas o habitaciones para sacos de dormir, hasta hostales, hospedajes en granjas y los cámpings con las comodidades usuales.
El alquiler de coches de manera ocasional o como parte de un paquete 'Avión y Coche' se ha convertido en una de las ofertas favoritas de los últimos años. Hay una amplia gama de vehículos, incluyendo los 4x4, pero se advierte a los conductores de no aventurarse en solitario por caminos donde puedan encontrarse con ríos sin puentes.
Aquellos que gusten del desafío de viajar sobre las dos ruedas de una bicicleta, comprobarán que las calorías gastadas bien merecen la pena. Se recomienda a los ciclistas venir preparados para todas las condiciones atmosféricas, incluso en verano. Existen varias casas de alquiler que ofrecen buenas bicicletas de montaña, mientras que, tanto el transbordador que conecta con Europa como los aviones, las admiten a bordo.
Los que viajen por cuenta propia deberían siempre tener presente que, a veces, hay un cortísimo paso entre sentirse libre y perderse. Los senderistas, los exploradores de glaciares y los que se aventuren por el interior siempre deberían informar de sus planes antes de emprender viaje a las zonas deshabitadas. La conducción de vehículos fuera de las carreteras está totalmente prohibida la sensible vegetación subártica necesita poder desarrollarse libremente y pueden tardar décadas en repararse los daños causados por las ruedas de los coches en el delicado manto vegetal.